Cuerpos afectados
Por Teresa Puppo
Poner el cuerpo, tomar la palabra, qué puede un cuerpo afectado. Afectar y ser afectado, el arte como resistencia a la disminución de la potencia para transformar la tristeza en potencia, para resistir la violencia. El arte como arma para generar cuerpos de cuerpos, cuerpos grupales, cuerpos que se molesten, que se enojen, cuerpos que piensen, que cambien de idea, que no tengan sentido común.

Regina José Galindo. Perra (performance). 2005
Cómo reaccionar ante el dolor, ante la injusticia, ante el abuso, la crueldad, cómo resistir al abuso de poder, a las manipulaciones, a los engaños, a la mentira organizada.
Hay una gran mentira latente atrás de la historia que nos cuenta el patriarcado.
Veo una gran muchedumbre, veo fantasmas y veo a solitarios, veo ahorcados colgando de árboles, veo a mi abuela tejiendo mantas y zapatones, veo gente que trata de ser feliz, gente que piensa que el objetivo de su vida es ser feliz, veo gente con hambre, gente triste. Veo una ilusión y una mentira atrás de la que corren todos para escapar de un presente siniestro de cuerpos vacíos que hablan, se ríen, compran, van al shopping y se detienen frente a los espejos a mirar sus muecas sonrientes fabricadas para selfies. Enajenación. El deseo de acumular. Tengo todo esto ergo soy todo esto? Soy una basura tan insignificante que necesito de algo externo para creerme que valgo algo?
El arte para resistir la narcotización del deseo superficial, de la voracidad del deseo de tener, qué puedo hacer con esto que tengo y que soy; mi cuerpo. Mi cuerpo que hace cuerpo con otros, crece, se nutre, es antropófago y devorador, mi cuerpo que se potencia a sí mismo y se potencia en el juego de las relaciones, transgrede los límites de sus campos de significación, son mutaciones, relaciones que crecen y cambian incesantemente, hay una metamorfosis, una transmutación. Un juego de imágenes que se repiten pero cambian sin parar. Sin el otro no soy, no existo, quiero tener la mirada del otro, entenderme en los ojos del otro, hacerme uno con el otro. Crecer a partir de lo dado, crear a partir de lo creado y de lo compartido. Mi deseo y el deseo del otro, deseo-creación, deseo-potencia.

Nan Goldin. Heart-Shaped Bruise, NYC, 1980 ©
El arte se reinventa en capas que se superponen, se fagocitan, se transforman, capas sobre capas de espectros, superpuestas (mi abuela, mis hijos, mi hermano, la gallina que mató el vecino, el ciclista que se masturbó frente a mí en la parada del ómnibus, un libro que leí a los doce años, una amiga querida que se muere), todo se aúna y me remixo, nos reutilizamos, nos afectamos y cambiamos, tu golpe me cambia, mi golpe te cambia. Tu llanto me transforma. Tu alegría me mejora. Un cuerpo: lo que ocupa un lugar en el espacio. Preguntas, cuestionamientos, ediciones. Yo te edito, tú me editas, nos editamos.
La violencia no está en nosotros.
Las subjetividades esclavizadas, las ideas del binomio antagónico de civilización y barbarie deberían haber quedado sepultadas en el siglo XIX y vemos con tristeza como están más vivas que nunca, el ejercicio del poder como ambición de una élite y de los aspirantes (miserables) a pertenecer esa élite. El capitalismo y la esclavitud. La explotación del hombre por el hombre. La explotación de la tierra, la voluntad de esquilmar y desertizar la tierra sin mal. La naturaleza ahora se llama recursos naturales.

Cindy Sherman, Sin Título #84 (1980)
Los imperios económicos que sostienen el capitalismo quieren seguir teniendo esclavos en las colonias a través de la flexibilización laboral, y coordinando con los gobiernos corruptos quieren esclavos legales, que firmen sus propias condenas y encadenamientos y engrillamientos. Todo es oscuro y brilla de forma siniestra cuando está de por medio el dinero y el poder, que son la razón agazapada de la mayoría de los conflictos territoriales, geopolíticos.
Los hombres luchan por su esclavitud como si lucharan por su libertad. Vigilar y castigar, clasificar, calificar y normativizar. Esa es mi subjetividad moldeada.
Estamos habitados y surcados por significados culturales, conceptos colonialistas, semióticos, políticos, mitológicos, está influido por traumas transgeneracionales, atravesados por preconceptos raciales, geográficos e históricos que nos definen y nos conforman.
Qué hacemos con esto.
Lo mejor que tenemos son los amigos. Las hamacas paraguayas son el mejor invento.
