La sombra del Katechon Introducción al debate

02.07.2026

Por Fernando López Lage y Nacho González

Kader Attia, 2024. "El silencio mata". Vista de instalación.

El intercambio a continuación aborda una de las zonas más densas y oscuras de la teoría política contemporánea: el Katechon, entendido como una ontología del repliegue. El mundo no avanza hacia el progreso, sino que habita una degradación irreversible. En este escenario crepuscular, la única función legítima del poder ya no es transformar la realidad, sino resistir, retrasar y combatir la homogeneización planetaria impulsada por el proyecto del arte y el pensamiento contemporáneos.

El Katechon es un dispositivo rescatado de las cartas de San Pablo en el Nuevo Testamento, transformado por el jurista alemán Carl Schmitt a mediados del siglo XX en una tecnología política frente al nihilismo de la modernidad. Para Schmitt, un planeta pacificado, abstracto y homogéneo, desprovisto de la fricción vital entre el amigo y el enemigo, representa el triunfo del vacío absoluto. Este pensamiento schmittiano ha dejado de ser una pieza de archivo académico y se ha convertido en el software ideológico común que conecta tanto a la geopolítica del Kremlin como a la "Ilustración Oscura" de los neorreaccionarios (NRx).

Fernando López Lage y Nacho González se adentran en este laberinto conceptual, debatiendo los alcances, peligros y vigencia de una idea que vuelve a amenazar los cimientos del orden liberal.

López Lage: El colapso del progresismo se desplaza hacia una zona de fricción conceptual. La política de las élites parece desmoronarse: el fin del mundo ya no es una metáfora bíblica, sino una tecnología del miedo. La inminencia del apocalipsis justifica la reconfiguración del poder. El estallido de la "batalla cultural" apela a ese miedo, poniendo en crisis los valores democráticos que posibilitan (por lo menos desde la teoría) los derechos humanos y las regulaciones vinculadas a la civilidad.

Luca Signorelli, 1499. "El sermón y las obras del Anticristo"

Las ultraderechas y el movimiento populista conservador utilizan el concepto de "ideología de raza" o "ideología de género" como una herramienta retórica central de su discurso. Argumentan que las políticas de diversidad, equidad e inclusión, y las teorías académicas, son en sí mismas formas de racismo propagadas por La Catedral (universidades, prensa, etc.). Sostienen que al categorizar a las personas por su identidad racial para corregir desigualdades históricas, la izquierda (entendida desde esta concepción que incluye a liberales y neoliberales, entre otros grupos políticos) está obsesionada con la raza, el género y la sexualidad. Según su visión, esto divide a la sociedad en opresores y oprimidos, destruyendo la cohesión nacional.

¿Y si fuera al revés?, se preguntan. ¿Si el racismo es hacia los blancos no se transforma en una nueva hegemonía? ¿Si las feministas logran oprimir a los hombres no generan lo mismo? Su argumentación ataca la forma en que los sectores académicos propician el antirracismo o el feminismo. Mientras tanto, en la profunda oscuridad se afianzan la manósfera y grupos como los Incels, los Proud Boys, QAnon o el KKK.

Nacho González: El cuestionamiento de los neorreaccionarios a lo que denominan "La Catedral" tiene algunas críticas acertadas respecto a la democracia y su inoperancia. Hay un exceso de desidia, de burocracia, de corporativismo y de aliento a la corrupción como vehículo para la concreción de resultados. Podemos ver a la democracia como modelo, como un fraude, un fiasco y una decepción continua. Lo que la define como "gobierno de las mayorías" tendría que ser suplantado por una nueva definición: un sistema que sea articulador y representante de todas las voces e intereses que cohabitan en la sociedad, y que se ocupe de las negociaciones permanentes deliberando lo más rápido posible.

Kiyan Williams, 2024. "Las ruinas del Imperio II"

La inteligencia artificial seguramente puede ser de gran ayuda analizando en tiempo real las necesidades e intereses de los ciudadanos y dando cuenta a los representantes políticos según todo tipo de métrica. Para mí, el problema principal es el modelo de ejercicio democrático dominante: elegir a un pretendido líder político cada cuatro o cinco años, sentarse a esperar la frustración viendo que los únicos que ganan son los inversionistas de capital, que además tienen las llaves del trabajo y el crecimiento. ¿Qué ciudadano común tiene acceso a un lobista para ser escuchado en el Congreso o el Parlamento? Es totalmente ficticia la idea de que los problemas se superan con más trabajo y el crecimiento del PBI.

FLL: En el núcleo duro de esta hegemonía contemporánea que aparentemente nos conduce al fin del mundo se instala el mito del Katechon —la entidad que frena el colapso definitivo—. Y lo hace como consecuencia de instalar también conceptos bíblicos asociados al Apocalipsis y al Anticristo. Ilya Budraitskis (2024), en su ensayo para e-flux, analiza este concepto y señala cómo, tanto en la arquitectura ideológica del Kremlin como en el tejido de la "Ilustración Oscura" de Nick Land, Peter Thiel y JD Vance, esta mitología es un común denominador. En una transfiguración duchampiana, el Anticristo abandona su carácter mítico-teológico tradicional para encarnarse como un diagnóstico crítico del avance woke.

El Katechon, definido como "lo que retiene", no busca proyectar una utopía, sino administrar el caos y evitar la degradación total que llevaría al mundo al apocalipsis. Para los NRx, el Anticristo es el fantasma del gobierno único mundial, un ecosistema de algoritmos y mecanismos impersonales que despojan al sujeto de su centralidad. No tiene una imagen específica; son muchas las representaciones contemporáneas que aluden de forma indirecta a este temor globalista, encarnadas mediáticamente en figuras como Alexandria Ocasio-Cortez, Greta Thunberg o el espíritu de masas libertarias de Woodstock.

NG: El Katechon es vago, ambiguo. No hay evidencia empírica de su existencia, pero eso, ¿a quién le importa? El Bien y el Mal, al menos en la teología, son entes absolutos; no es una criatura, no tiene una imagen, no tiene sustancia. Siempre está latente y es funcional al propósito que lo activa, básicamente cuando la emergencia del caos se hace muy presente. Es prerrogativa de quien se identifica con Dios.

En realidad es un comodín, incluso cuando se lo seculariza como lo hizo el jurista alemán Carl Schmitt con fines políticos ante el debilitamiento institucional. Tiene una historia que atravesó la de Occidente, lo que la hace poderosa, como todas las ficciones y criaturas que se han refinado a través de la teología y han resultado funcionales a los misterios incuestionables que te venden las religiones. Que hoy aparezca en escena no es otra cosa que oportunismo de los NRx, con la excusa de luchar contra el caos que persigue la cultura woke, y de aprovechar el potencial de las IA para convertirse en renovadas y atractivas religiones con toda la carga del valor consolidado a través de la historia.

Pussy Riot, 2011. "Punk prayer", Iglesia del Cristo Salvador de Moscú.

El "caos" como tal no existe. El caos es el orden que no esperás. Es el orden que no deseás. Es el orden que no comprendés o no podés analizar. El primero que grita "caos" gana, porque activa el miedo en los demás, y es lo que hace la Ilustración Oscura, que más bien se debería llamar Oscurantismo Nuevo. Puro cinismo. Lo que se busca es no perder el control de las masas humanas.

FLL: El poscapitalismo observa, paradójicamente, el cambio acelerado con profunda sospecha. Siguiendo el análisis de Budraitskis (2024), en la geometría política de Vladímir Putin el Katechon muta en el Estado soberano tradicional: blindado por el dogma de las iglesias oficiales, opera como un dique contra lo que Moscú diagnostica como el falso universalismo de Occidente, el transhumanismo y la disolución de fronteras que impone la soberanía digital.

En el espejo opuesto de las corrientes NRx occidentales, el Anticristo se identifica bajo la etiqueta de "La Catedral" —eso que nombraste antes—, un término acuñado por el pensamiento neorreaccionario para describir a la burocracia cultural conformada por las universidades, la prensa y las instituciones regulatorias globales. Este aparato es acusado de congelar el desarrollo, gestionar crisis climáticas y administrar las agendas del feminismo, el antirracismo y las disidencias LGBTQNB+.

El Katechon se convierte así en una ontología del repliegue: la convicción de que el mundo habita una degradación irreversible donde la única función legítima del poder es retrasar y combatir la homogeneización planetaria. En la campaña de Trump se usó la narrativa del "Drain the swamp" ("drenemos el pantano"), metáfora de la corrupción de la clase política y de las propuestas de los demócratas progresistas.

El Katechon fue rescatado del Nuevo Testamento por Carl Schmitt a mediados del siglo XX para transformarlo en una tecnología política frente al nihilismo de la modernidad. Bajo la premisa schmittiana de que todos los conceptos de la teoría del Estado moderno son teologías secularizadas, el Katechon emerge en su obra El nomos de la Tierra (1950) como una entidad histórica real orientada a contener el advenimiento de la anarquía pura. No quiero dejar de lado la encíclica del papa León XIV y su "hay que frenar a la IA".

Jon Rafman, 2025. " Proof of concept"

NG: ¿Cuál es el nuevo orden woke que se está propagando? ¿Dudar del excepcionalismo blanco? ¿Que el racismo justifica las diferencias de desempeño humano por el color de piel o el fenotipo? ¿Que no es cierto que el pobre lo es porque quiere serlo? ¿Combatir el patriarcado con su sometimiento de las mujeres? Y hay mucho más en ese nuevo orden moral que tiende a igualar…

La cultura woke no es caos; es más voces para articular, más intereses para negociar y, por lo tanto, más lento se hace el desarrollo del avance tecnológico. Menos tiempo para implantar un nuevo modelo de existencia. Dios, el Anticristo, Lucifer, los Ángeles, el Katechon, el Paraíso, el Infierno… no explican nada de lo real. Son creaciones humanas, precisamente del cristianismo, creaciones de realidad convenientes que tienen unos fines claros: manipular a las mayorías dóciles, apaciguarlas, domar el espíritu humano con el cuento de las recompensas que vendrán en el Paraíso a cambio de soportar sin rebeldía una vida de pobreza, sometimiento y humillaciones.

Se trata de consolidar las jerarquías epistémicas que las blanduras de las democracias actuales fisuraron en el orden moral divino. Y el Katechon dinamita cualquier disidencia en el orden político deseado por los dueños de las IA.

FLL: Hoy vemos las consecuencias de un quiebre institucional donde organismos como la ONU o la Corte Penal Internacional emiten resoluciones que se ignoran sistemáticamente. Ya ni siquiera se intenta simular que existe un derecho internacional que protege a la humanidad. Las potencias ejecutan invasiones, masacres o retenciones ilegales de poder sin la intención de construir un nuevo sistema de reglas globales.

El sistema de la ONU surgido tras 1945 buscó universalizar las reglas y prohibir la guerra. Sin embargo, Carl Schmitt criticaba que este nuevo derecho era abstracto, pues perdía el anclaje territorial y ético del orden anterior, transformando al enemigo en un criminal en lugar de un rival legítimo. Actualmente la figura de Schmitt reemerge, y es el software ideológico común que une al Kremlin con la "Ilustración Oscura" occidental. El Anticristo contemporáneo promete una libertad universal que consuma un régimen de esclavitud algorítmica.

En la Rusia actual, el patriarca Kirill y el propio Vladímir Putin denuncian la innovación tecnológica sin control ético como la creación de un simulacro biológico diseñado para reemplazar al ser humano. La teología ortodoxa se ensambla con el control de datos, y quien disienta de este consenso del Katechon deja de ser un opositor para convertirse en un traidor biopolítico.

NG: La IA puede simular todo esto con mayor eficiencia que los curas, pastores o como se llamen. Para ellos, los cristianos ortodoxos, siempre hay que luchar contra el mal encarnado en la fantasía del Anticristo. Ese fenómeno poderosamente misterioso, más allá de la comprensión del humano finito, es mágico. Peter Thiel lo tiene muy claro; por eso usa hábilmente esa modalidad de control y estafa mental. Lo mágico, lo oscuro, mueve y libera a la vez que somete: libera el miedo-odio y crea enemigos.

Cuando uno se siente en posesión de una gran verdad, se somete a ella y se convierte en predicador de esas verdades. Cuando se entiende el poder de control de las nuevas tecnologías, queda claro que la entidad Dios es también tecnología (tecnología del miedo, y de un amor que nunca llega) al servicio del control social, y que es, sin dudas, creación humana. Además, en esta civilización que ve en el poder del dinero un vínculo directo con la sabiduría, Thiel, Musk y Land no pueden estar equivocados: debemos creer que los equivocados son los comunes.

Las atrocidades que se han cometido en nombre de Dios ya las conocemos, y si además entendemos cómo la arrogancia crece dentro de uno en la medida en que el discurso propio permea en los demás, entonces todo funciona y finalmente uno se cree sus propias hipótesis sin demostrar. Leer el manifiesto de Palantir firmado por Alex Karp, un resumen del libro The Technological Republic, no deja dudas del pensamiento que hay dentro de la "Ilustración Oscura".

Kara Walker, 2024. "Unmanned Dron". Realizado con la estatua de "Stonewall" Jackson

FLL: Peter Thiel lee a Schmitt a través de René Girard (que fue su tutor en Stanford), y el resultado es una cosmología de la enemistad. Las conferencias a puerta cerrada que organiza, la penumbra gótica como curaduría del miedo, son herramientas con las que Thiel fabrica mitología urbana para el mercado. Esto se observa en sus declaraciones y entrevistas: al rescatar las visiones bíblicas, reinterpreta al Anticristo como tirano global que ofrece salvación planetaria a cambio de un Estado mundial pacificado. Esa paz global es la antesala de la aniquilación, y solo se detiene con aquello que frena el colapso: el Katechon, promoviendo la desigualdad en contra de la homogeneización y utilizando la guerra para detener el colapso.

Las reivindicaciones sociales no son una gesta emancipatoria. Son una eutanasia cultural. Diseñan el híbrido gris, el ser humano inofensivo, estandarizado, atrapado entre el conformismo epicúreo y la resignación maquínica. El horizonte real de Thiel es China, el único Estado-civilización con la densidad tecnológica capaz de disputar el monopolio soberano de los datos. Nick Land, el teórico de la "Ilustración Oscura", vive en Shanghái desde hace décadas. La paradoja se instala cómoda en el centro del tablero.

NG: La geopolítica está plagada de asimetrías que propician las amenazas de violencia: la expoliación y la depredación de recursos materiales y culturales, las extorsiones, las invasiones por codicia, por "mandatos históricos", por odio étnico, genocidios, etc.

Cao Fei, 2024. "El futuro no es un sueño"

La tecnología es imparable. Las IA no se regularán; solo se podrán firmar promesas de regulación que no se van a respetar ni cumplir. La sospecha y la suspicacia sobre qué hará mi adversario a partir de hoy harán que nadie cumpla con las regulaciones acordadas. Es el "dilema del prisionero geopolítico". La fusión entre hombre y máquina ya empezó y es imparable.

Mi visión romántica del humano no la quiero perder. La obra humana puede ser atroz, poética, escandalosa, ultrarracional, nihilista, fanática, soñadora, ambiciosa, despreocupada, solidaria y mezquina, contradictoria, todo a la vez, en todos lados. Prefiero eso, aunque sea difícil de articular y haga más lento el tránsito del "progreso", palabra que detesto porque solo privilegia el rendimiento y la eficiencia. No somos iguales. Somos equivalentes. Y sí, nuestros héroes del futuro son los hackers.

FLL: Frente a la cosmología de la enemistad administrada por los falsos Katechons del mercado y del Estado, irrumpe una figura que estaba olvidada en el mapa: la del partisano universal. Si para Schmitt el partisano defendía un territorio particular y para Thiel privatiza el dato, el partisano contemporáneo opera una mutación radical: hackea la ontología del enemigo. Unifica las granjas de bots del Sur (como las de Vietnam) y el diseño estético del Norte (Silicon Valley). Subvierte el dualismo de Caín y Abel. No reconoce al otro como hermano-enemigo a deshumanizar, sino como el cómplice necesario para sabotear las catedrales de datos de esta modernidad tardía.

Desplazar el conflicto hacia la base material del trabajo vivo desinfla la potencia mística del Anticristo como estrategia de marketing financiero. Frente a la parálisis temporal de los falsos Katechons, empeñados en congelar la historia para asegurar sus inversiones, el partisano de lo universal reabre el porvenir. Sabotea la máquina de la enemistad: es el único acto estéticamente universal.

Tarsila do Amaral, 1929. "Antropofagia"

Este diálogo entre Fernando López Lage y Nacho Gonzalez, se propone desde las reflexiones de Ilya Budraitskis (historiador y teólogo político ruso) Carl Schmitt (jurista y pensador alemán allegado al nazismo, "La Ilustración oscura" de Nick Land y el arte contemporáneo. (Montevideo, julio de 2026).

Share